Los bonos de carbono: Una solución en potencia

La serie de desequilibrios medioambientales en nuestro planeta ha llevado a la necesidad de probar nuevas opciones para abordar la problemática.

 

El cambio climático, aunque es un fenómeno natural de la tierra en una escala de tiempo de decenas de miles de años, se ha vuelto una crisis climática no-natural por su impacto masivo en un periodo de tiempo relativamente pequeño. Se ha demostrado la relación causal entre el cambio climático que estamos viviendo y las actividades humanas: fue a partir de la revolución industrial que este fenómeno comenzó a perjudicar progresivamente al medio ambiente, derivando el efecto invernadero y trayendo consigo eventos climáticos más extremos. La serie de desequilibrios medioambientales en nuestro planeta ha llevado a la necesidad de probar nuevas opciones para abordar la problemática. 

A nivel mundial, los gobiernos y las empresas se han visto obligados a buscar alternativas para una recuperación sostenible e intentar revertir los daños causados. Una de estas alternativas son los bonos de carbono. 

 


¿Qué es un bono de carbono?

Los bonos de carbono, también conocidos como créditos de carbono, son incentivos de mercado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a través de un esquema donde se le asigna un valor monetario a cierta cantidad de emisiones de una empresa o un gobierno. Un bono de carbono representa el equivalente a una tonelada de dióxido de carbono (CO2e) y su valor varía dependiendo del mercado en el que se vende, intercambia o retira. 

Por ejemplo: Una empresa puede tener el derecho a emitir cierta cantidad de carbono, representado por cierto número de bonos de carbono; si emite menos de ese límite, esa empresa tiene bonos “extra” que podría vender a otra empresa. Si emite más de ese límite, la empresa tiene la obligación de pagar por ese excedente comprando más bonos de carbono. Esto hace que la reducción de emisiones se vuelva más conveniente y costo-efectivo para la empresa.  

Se pueden clasificar los bonos de carbono según cómo se generan o la razón por la cual se conceden (Centro de Comercio Internacional, 2015):

Bonos de reducción de carbono (Carbon Reduction Credits): Se generan a través de la recolección o remoción y el almacenamiento de GEI de la atmósfera (secuestro de carbono) y su recolección y almacenamiento permanente. También se pueden entender como bonos que se generan gracias a proyectos ambientales que activamente están capturando carbono para que deje de contribuir al cambio climático. Estos bonos generados representan carbono capturado.

Bonos compensatorios de carbono (Carbon Offset Credits): Se obtienen mediante la generación más limpia de energía de fuentes renovables como el sol, el agua y combustibles biológicos, o por el uso más eficiente de la energía en general dentro de las actividades de una empresa o un país. También se pueden entender como bonos que se otorgan por emisiones que fueron evitadas gracias a mejores prácticas de producción y operación. Estos bonos concedidos representan carbono evitado.

Implementado correctamente, este sistema permite ofrecer incentivos a empresas privadas para que sean proactivas en su contribución medioambiental, regulando las emisiones generadas por sus procesos de producción y concediendo el derecho a emitir CO2 como un bien canjeable cuando han implementado todas las medidas posibles de reducción de emisiones. A la par, el sistema también impulsa iniciativas de restauración y conservación ecológica para incrementar la cantidad de carbono capturado usando soluciones basadas en la naturaleza.

 


Orígenes

La década de los setentas constituyó una ruptura  de paradigmas del “desarrollo”. A partir de esta revolución, temas ambientales y sociales comenzaron a ser parte de la agenda de las naciones y el crecimiento económico per se fue cuestionado. 

El concepto del desarrollo sostenible formulado por las Naciones Unidas en 1987 fue un parteaguas dentro de diversas reformas en las relaciones de comercio, producción y consumo a nivel mundial.  La idea sintetizada del  desarrollo sostenible según la publicación de 1987 “Our common future”, un informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, es:


"Aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades". 

 

El desarrollo sostenible abarca distintos rubros de la sociedad y la economía, y los mercados de carbono son una pieza del rompecabezas. Dada la necesidad de tomar medidas para contrarrestar el proceso del calentamiento global acelerado, la génesis de estos mercados tuvo lugar desde 1992 en Río de Janeiro durante la adopción de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que buscaba un compromiso para la estabilización de las emisiones de los GEI.

Cinco años más tarde, en 1997, se creó el Protocolo de Kyoto. Teniendo un papel sumamente importante en esta cuestión, definió la estructura del mercado de carbono donde se establecieron los objetivos cuantificados de las reducciones de emisiones y los mecanismos de mercado para disminuir el costo de implementación. Este protocolo se ratificó en 2005 y su periodo de vigencia fue del 2008 al 2020.

Aunque el Protocolo de Kyoto fue crítico en el avance hacia la sostenibilidad, tuvo varias deficiencias y fue necesario la creación de otro acuerdo internacional en 2015: el Acuerdo de París. Este acuerdo tiene como visión la mejora y la resiliencia ante el cambio climático y su premisa es la reducción de los GEI para alcanzar la neutralidad en emisiones para mediados del siglo. Fue adoptado por 196 partes en la COP21 y entró en vigor en 2016. Una de las estrategias a largo plazo de este Acuerdo es el mecanismo de mercado, es decir, que los países podrán utilizar herramientas tales como la compraventa de emisiones y la fijación del precio del carbono, incentivando así las actividades de reducción de emisiones.

La responsabilidad colectiva es sumamente importante en este acuerdo: los países desarrollados deben financiar a los países en vías de desarrollo con al menos 100 mil millones de dólares anuales a partir del 2020 para planes de mitigación y adaptación. Este acuerdo es sin precedentes, ya que por primera vez en la historia, los países se unen para una causa trascendente y así suman esfuerzos para lograr un cambio tangible.

 


¿Cómo funciona el mercado de carbono?

Los mercados de carbono tienen como objetivo principal la reducción de las emisiones de efecto invernadero a través de la compra de permisos de emisión y comprende el uso de bosques y plantaciones forestales como sumideros de carbono (Bravo, 2006). Este tipo de mercado opera similar a otros mercados en donde existe la oferta y la demanda y pueden ser comercializados en el mercado financiero. Las transacciones de los bonos de carbono tienen una relación directa con la mitigación de GEI. 

Pero... ¿Cómo se captura el carbono representado por un bono o crédito? Un buen ejemplo de este proceso se desarrolla en el municipio de Tapachula, Chiapas, donde ha ocurrido cada vez más daño forestal debido a las plantaciones de café. El ecosistema de la zona se caracteriza por ser bosque mesófilo de montaña y bosque tropical, los cuales son ideales para cultivar café y a su vez ser un sumidero de carbono bajo un manejo sostenible.

Los cafetaleros del municipio tomaron la decisión de actuar para implementar mejores prácticas de cultivo y revertir el daño de años atrás. Toroto los ayudó a diseñar y poner en marcha un proyecto cuya finalidad es que todas las emisiones que se generan, desde que se siembra el fruto del café hasta el producto final, sean compensadas a través de la captura de carbono por parte del bosque, como resultado de un manejo forestal sostenible y restaurativo donde se conserva a la flora y fauna de la zona.

Los componentes del proyecto:

Diseño del proyecto; 
Levantamiento de sitios de monitoreo; 
Elaboración del inventario de carbono forestal; 
Elaboración del manual de especies de la zona; 
Verificación por un organismo acreditado; 
Emisión de certificados de bonos de carbono;  
Labores de restauración permanentes en la selva;
Monitoreo, reporte y verificación constantes a través de los años.

En esencia, la fotosíntesis es la base de estos proyectos forestales. Durante este proceso, del CO2 que se absorbe, el oxígeno (O2) que respiramos es devuelto a la atmósfera y el carbono (C) pasa a formar parte de la madera y masa orgánica del árbol. Aproximadamente la mitad del peso de cada árbol es carbono que estaba en la atmósfera y ahora está en su tronco. 

Lo que se realiza durante el proyecto es establecer sitios de monitoreo en la selva; aproximadamente 100. En cada sitio de monitoreo se miden los diámetros y las alturas de todos los árboles. Esto nos permite saber, con un error de menos del 7%, la cantidad de carbono que hay en toda la reserva y la cantidad de carbono que se captura año tras año. Este proceso, además, es auditado por un verificador científico que certifica la veracidad del trabajo de Toroto. 

Mediante las acciones implementadas en el proyecto forestal, el objetivo es lograr capturar más carbono de lo que hubiera sido capturado sin el proyecto. Por lo tanto, este carbono capturado se considera “adicional” y lo hace elegible para formar parte de un bono de carbono certificado. Este es el tipo de bono que representa carbono capturado y puede ser comprado por una empresa que necesita compensar las emisiones que no ha podido reducir.

 


Tecnología y transparencia

El desarrollo y uso de nuevas tecnologías es sumamente importante para poder gestionar este tipo de proyectos. Por ejemplo, para poder lograr el levantamiento de la línea base de carbono forestal, Toroto cuenta con un equipo de ingeniería que se adhiere al protocolo GHG. Se usa para medir y reportar emisiones de gases de efecto invernadero, implementando conocimiento de acuerdo a las condiciones de cada región. Otra de las tecnologías implementadas en este tipo de proyectos son los sistemas de información geográfica (SIG), necesarios para gestionar y analizar datos como la ubicación espacial con mapas y escenas 3D, identificando patrones, relaciones  y situaciones particulares.

En la misma línea del desarrollo de nuevas tecnologías y proyectos para combatir el cambio climático, es importante la visibilidad y transparencia del mercado de carbono. Toroto ofrece una plataforma mexicana llamada Metaregistro, en la que se pueden buscar y localizar bonos de carbono en mapas interactivos así como consultar los datos que les conciernen, aportando visibilidad y trazabilidad al mercado de carbono. 

Tengamos en cuenta que el cambio climático es un problema de tal magnitud, que con solo acciones individuales será muy difícil ver un impacto tangible. Es importante actuar colectivamente como sociedad, exigiendo cambios como consumidores pero también como ciudadanos a los tomadores de decisiones. Además es clave informarnos acerca de las nuevas propuestas que se hacen a nivel nacional e internacional para hacer frente a las emisiones de GEI y formar parte de la conversación climática, amplificando las variadas soluciones existentes y emergentes, incluyendo la aplicación responsable de los bonos de carbono.


Si te interesa saber más acerca de la transparencia de los mercados de carbono y el papel de la tecnología, únete al webinar sobre el Metaregistro, el 18 de agosto a las 13:00 h. ¡Regístrate aquí!

 

 

Bibliografía

  • Centro de Comercio Internacional. (2015). Recuperado el 30 julio de 2021 de http://www.intracen.org/guia-del-cafe/el-cambio-climatico/Definicion-de-los-bonos-de- carbono/ 
  • Eguren, L. (2004). El mercado de carbono en América Latina y el Caribe: balance y perspectiva. División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos. (pp.7-8). Chile: Naciones Unidas – CEPAL.
  • Labandeira, X. León, C, Vásquez M. (2007). Economía Ambiental. (pp. 27). España: Editorial Pearson.
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