Una nueva generación de bonos de carbono

Artículo escrito por nuestro CEO en el que abordamos las soluciones existentes a la crisis climática y cómo podemos mejorarlas.

De todas las reflexiones que me han sido provocadas por el último reporte del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), me parece que la más terrorífica es la siguiente:

 

Imaginemos que el lunes cerramos la última central termoeléctrica de carbón del mundo, el martes nos rebelamos ante las compañías petroleras y frenamos sus operaciones, el miércoles confiscamos y prohibimos todos los vehículos de combustión del mundo, el jueves se cena la última hamburguesa de res de la historia y para el viernes toda la energía que generamos y usamos es limpia y renovable.

 

Todo lo anterior sería insuficiente para frenar la crisis climática en la que nos encontramos. La razón es muy simple: ya hay demasiados gases de efecto invernadero en la atmósfera, y muchos de ellos, como el dióxido de carbono (CO2), estarán ahí durante por lo menos cien años.

 

¿Qué hacemos como humanidad ante esto? ¿Cuál es nuestro plan intergeneracional? ¿Nos rendimos? ¿Nos desprendemos de la esperanza y cedemos ante el vicio de los múltiples sistemas que nos gobiernan?

 

No. No nos damos por vencidos. 

 

Luchamos. Construimos mejores sistemas; fallamos y mejoramos; hacemos nuestro mayor esfuerzo y salimos adelante, como hemos hecho y haremos en unión durante cientos de miles de años.

 

La posibilidad de secuestrar carbono de la atmósfera y devolverlo a la superficie de la Tierra es real, y no sólo eso, sino fundamental para la construcción de un futuro compatible con la vida. Y con “vida”, me refiero a una vida en armonía con el planeta que nos alberga y sustenta.

 

Una de las manifestaciones de estos esfuerzos esperanzados es el mercado de carbono. ¿Qué es? Es un lugar lleno de buenas intenciones —y muchas preguntas— en el que las organizaciones que contaminan pagan a otras organizaciones para que capturen una cantidad equivalente de contaminación. Esto se hace a través de la generación y venta de bonos de carbono. Un poco de información útil respecto a esto:

 

-Un bono de carbono es producido por una organización que capturó una tonelada equivalente de dióxido de carbono (CO2e) de la atmósfera, o evitó la emisión de una tonelada de CO2e a la atmósfera.

-Una organización que contamina una tonelada de CO2e cada año puede comprar un bono de carbono cada año y por ende llamarse a sí misma “carbono neutra”.

 

¿Dónde hemos visto esto en el mercado? Por todas partes.

 

"La neutralidad del carbono va a estar tan normalizada que se mirará cualquier cosa que no sea neutra en carbono y se dirá: ‘¿de dónde demonios ha salido ese monstruo?’ Es emocionante".

– Christiana Figueres, 22 de marzo de 2014

 

"Para 2030, todo el negocio de Apple será neutro en carbono, desde la cadena de suministro hasta la energía que se utiliza en cada dispositivo que fabricamos. El planeta que compartimos no puede esperar, y queremos ser una onda en el charco de agua que provoca un cambio mucho mayor."

- Tim Cook, 21 de julio de 2020



¡Genial! 1 - 1 = 0, ¿cierto? Sí y no. No es tan simple. Los ingredientes de la atmósfera se comportan más como un pastel que como una ensalada: Los ingredientes del pastel se homogenizan, en cambio a la ensalada sí le podrías quitar, por ejemplo, el tomate. Como la atmósfera es una mezcla homogénea de gases de efecto invernadero, ya que se emiten es muy complicado extraerlos. No es lo mismo emitir una tonelada de CO2 y luego capturarla, que emitir nada en primer lugar. Es decir, siempre será mejor no contaminar o contaminar menos.

 

Por otra parte, no todos los bonos de carbono son iguales. Hay unos muy, pero muy buenos, y hay otros muy, pero muy malos. Desafortunadamente, hay bonos patito, bonos copia, bonos chafas, bonos mentira y bonos basura.

 

Además, hay unos que son tan bajos en precio que las empresas no tienen ningún incentivo para contaminar menos: de cualquier forma podrán comprar millones de bonos baratos para compensar sus emisiones. Esto puede tener un efecto contrario al que deseamos y terminar provocando un aumento en emisiones, no una reducción.

 

Los bonos de carbono deben cumplir, de menos, con las siguientes características para ser bonos aceptables:

 

-El proyecto debe probar ser permanente, a lo máximo permitido dentro de los límites jurídicos de cada país.

-La remoción de carbono de la atmósfera —y su mencionada permanencia— deben ser adicionales; es decir, que no se hubieran dado en ausencia del proyecto.

-Debe llevarse un registro robusto de bonos de carbono, de forma que cada uno sea único y no sea reclamado por dos empresas distintas.

 

Pero una cantidad importante de empresas y organizaciones de la sociedad civil demandan mucho más del mercado de carbono, y tienen razón en hacerlo. Además de los atributos anteriores, los bonos de carbono de nueva generación buscan:

 

-Ofrecer un nivel de trazabilidad geográfica hasta llegar a la georreferenciación exacta del lugar en el que se encuentra almacenado el carbono correspondiente.

-Hacer lo propio en el caso de la trazabilidad financiera, en donde se asegure que los propietarios de la tierra reciben por lo menos el 70% de lo que paga la empresa compradora.

-Buscar elevar los precios de los bonos de carbono es indispensable. Esto fomenta que las empresas busquen reducir sus emisiones antes de pagar por compensar. Además, los dueños de la tierra tendrán más recursos para contribuir a la acción climática.

 

¿Cómo podemos enfrentar estos retos en un mundo cada vez más complejo? Nuestra opinión es la siguiente:

 

-Los bonos de carbono deben estar claramente georreferenciados en una plataforma web basada en mapas. Esto evita el doble conteo y permite el escrutinio público con herramientas de teledetección.

-Todos los proyectos deben contar con un tablero de monitoreo de operaciones. Esto visibiliza el trabajo de restauración y conservación que resulta del proyecto y genera importantes beneficios ecosistémicos.

-Las transacciones financieras deben estar registradas en el blockchain de forma pública, transparente e imposible de alterar. Debe ser fácil que el proyecto y su estructura financiera sean escrutinados públicamente.

 

Sabemos que no tenemos todas las respuestas, pero esta es una buena síntesis del análisis conceptual y técnico que hemos hecho en Toroto y una buena forma de entender la familia de proyectos que estamos trabajando.

 

¿Cómo creemos que podemos aportar a la construcción de un mercado de carbono mucho más sólido? A través del Metaregistro, una plataforma mexicana que ofrece robustez, transparencia y trazabilidad al mercado nacional.

 

-Los bonos de carbono están georreferenciados, permitiendo a las empresas compradoras ver exactamente dónde está el carbono por el que están pagando.

-Cuenta con sistemas de información geográfica que muestran los cientos de sitios de monitoreo que instalamos para cada proyecto.

-Es posible acceder a todos los datos relacionados con análisis florísticos, de biodiversidad, de biomasa y otros que se lleven a cabo como parte del proyecto.

-La compra de bonos de carbono sucede en transacciones normales fuera de la plataforma, pero quedan registradas en el blockchain para siempre.

-Los cobeneficios y objetivos de desarrollo sostenible están claramente definidos y medidos.

 

Nuestros canales de comunicación están abiertos a la retroalimentación. Echa un vistazo y no dudes en decirnos si crees que hay algo que podemos mejorar. ¡Ojalá disfrutes de la plataforma!

 

Por otra parte, si eres un dueño forestal o desarrollador de proyecto forestal y quieres que tu proyecto esté en el Metaregistro, ¡ponte en contacto conmigo! Mi correo es santiago@toroto.mx.


Si te interesa saber más acerca de la transparencia de los mercados de carbono y el papel de la tecnología, únete al webinar sobre el Metaregistro, el 18 de agosto a las 13:00 h. ¡Regístrate aquí!

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